En las fiestas de diciembre, las personas tratan de pasar las fiestas en familia y disfrutar del ambiente navideño con amigos y vecinos. Pero con lo difícil que está la situación económica y laboral del país comprar la ropa del estreno del 24 y 31 se ha vuelto una completa odisea. Sin embargo, hay algunos almacenes y personas que fían la pinta para que la paguen en enero.
La señora Fernanda Contreras salió muy temprano de su casa para el almacén de una amiga que dijo que le iba a fiar la ropa del 24 de ella y sus 2 hijos, el almacén está ubicado en el centro de la ciudad de Barranquilla.
Muy contenta la señora Fernanda llegó al almacén, escogió su pinta y la de sus hijos, luego salió muy entusiasmada a coger un transporte para regresar a su casa, pero no quiso coger un bus porque el tema de seguridad en Barranquilla no anda muy bien últimamente para arriesgar el estreno de esa manera, así que decidió tomar un taxi que le cobraba un poquito más, pero se sentiría más segura.
Casi llegando a su casa, la señora Fernanda recibió una llamada de una amiga que le quería contar un chisme, el chisme estaba tan bueno que la señora Fernanda se olvidó de todo, pagó el taxi, se bajó y se le olvidaron las bolsas de la ropa, después de 5 minutos cuando colgó la llamada se acordó de que no traía en sus manos las bolsas de la ropa del estreno del 24.
La señora Fernanda no aguantó y le dio un Veri Veri en la mitad de la calle, los vecinos la agarraron y la subieron a un andén para darle atención, cuando la señora Fernanda se recuperó gritaba duro “ LA ROPA, LA ROPA, LA ROPA”.
Luego que pasó todo, la señora Fernanda muy angustiada y preocupada por lo que le había pasado y sin saber que hacer, siente que alguien toca su puerta y vaya sorpresa, el taxista regresó a su casa a llevarle las bolsas a la señora Fernanda que se le habían quedado en el taxi.
Con mucha felicidad y casi con lágrimas en sus ojos la señora Fernanda abrazó al taxista y le agradeció de buena manera ese gesto y por ser una persona de buen corazón, la señora Fernanda invitó al señor del taxi a almorzar y lo invitó a que fuera a comerse un sancocho a su casa el 24 de diciembre.

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